Una Vuelta a la Decoración más Natural

estilo Country Chic

 

También llamado Country o Rural, este estilo decorativo se caracteriza por una vuelta a nuestras raíces: los diseños más tradicionales y los materiales más naturales se unen en una vivienda sencilla, acogedora y de una belleza por encima de modas.

La naturaleza como fuente de inspiración

Frente a nuestro frenético ritmo de vida nace una corriente que propugna una vuelta a otros valores. Triunfa la naturaleza en estado puro y como tal llega a nuestras viviendas encarnada en el estilo más natural y tradicional: el rústico. La sencillez y calidad de sus materiales contrastan con la total ausencia de artificio. Tres imprescindibles de este estilo: piedra, madera y fibras naturales.

Terracotas, ocres y beiges: colores estelares

También los colores de este estilo están sacados directamente de la paleta de la naturaleza: verdes, azules, terracota, amarillos, beige o arena… Todos ellos aportan naturalidad y, dependiendo del tono, calidez a nuestros ambientes. Para viviendas más oscuras recomendamos los amarillos y la gama de los beiges. El terracota, elegante y versátil, sólo es recomendable para estancias muy luminosas.

Paredes con un acabado rústico

Perfecto para disimular irregularidades de la pared, este acabado se caracteriza por su relieve y por el acabado mate, un tanto rugoso. Generalmente estas paredes se consiguen con pintura plástica satinada que imita el acabado encalado, tan tradicional en el sur de España. También veremos vigas vistas de madera, tanto en la pared como en el techo, barnizadas en mate, con tonos naturales.

Rústico de ciudad o Country Chic

Tras el aspecto natural y sencillo de este estilo se esconde una cara muy diferente. Madera, piedra o flores secas pueden combinar con ambientes urbanos complejos y muy sofisticados, aportando una nota de calor. Los suelos de pizarra negra, los muebles y accesorios de troncos de madera, la piedra natural o grandes plantas exóticas son protagonistas de ambientes vanguardistas y de diseño.

Suelos: una vuelta a las raíces

Piedra, madera, barro o fibras naturales son los suelos más utilizados por el estilo rústico. Una vez más, la naturaleza dicta los materiales y no podían ser otros. La piedra queda reservada para zonas más cálidas, mientras que las moquetas de coco, sisal u oras fibras vegetales resultan perfectas para zonas más frías. La madera es el más versátil de estos suelos y se adapta a cualquier zona.

Un estilo para el campo y la ciudad

Se equivocan quienes piensan que el rústico es un estilo para casas de campo o segundas residencias. Triunfa también en la ciudad, muy especialmente en las viviendas más jóvenes. Los muebles, sencillos y de calidad, se aligeran con respecto a los de otras épocas. Su diseño se simplifica, su línea se estiliza. Lacados o tapizados en tonos claros, aportan luminosidad y agrandan espacios.